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Durante
la noche muchas sensaciones se agudizan, la calma es total, el mar se
nos pierde en la oscuridad a pocos metros de la embarcación, el
firmamento parece que esté más cerca que nunca y nos recuerda nuestro
verdadero tamaño en la inmensidad, a lo lejos casi en el horizonte
se adivinan las luces de la gran ciudad…
Este puede ser su escenario en una noche de verano y si además
lo regamos de buena compañía, unas copas y música
ambiente las tertulias bajo la luz de la luna después de un refrescante
baño no tienen precio.
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